¿Qué siente un fan de Nintendo cuando compra un PlayStation?

¿Qué siente un fan de Nintendo cuando compra un PlayStation?

El amor a una compañía no evita que uses los juguetes de su competencia. Logos de la imagen: Sony/Microsoft/Nintendo

Todos los nintenderos tenemos algún momento especial que nos definió como gamers: la dicha de hacer brincar a Mario, de (intentar) completar el Pokédex, de no dejar morir a nadie en tu escuadrón por el miedo a la permadeath…

Pero un gamer completo no puede vivir sólo de eso. Nunca conoceríamos el placer de callar a un «niño rata» con un headshot bien plantado en Halo ni de derrotar a un neerlandés en FIFA (no era penal).

En 2010, ya bien entrados en la anterior generación de consolas, mi Wii me ofreció las experiencias que sólo Nintendo puede (Punch-Out!!, Super Mario Galaxy, Wii Sports y otros). Pero necesitaba más. Así fue como tomé la decisión más importante de mi vida…

Una foto de alguna decisión que quizá fue importante en mi vida. Foto: Wikipedia

Comprar un PlayStation 3

No fue una decisión bien meditada, sino producto de una llamada de papá Destino. “Erick, en Chedraui tienen el Play 3 en 4 mil”, me dijo en un descanso de su trabajo (el Destino sí descansa). Debo aclarar, por cierto, que el Destino es mujer; se llama Luisa, es mi mejor amiga y trabajaba ahí.

Y claro, como yo estaba a la mitad de un trabajo final en la universidad, me negué rotúndamen…

“Es el último”.

“¡Feliz día de los inocentes! ¿Erick?”. Foto: Bonnie Natko vía Wisconsin Public Radio

Con el perdón de mi dealer de Pericoapa, era el mejor precio en el que se podía encontrar en esos tiempos, así que inventé rezos para suplicarle al Cosmos que cualquier otro potencial comprador se rompiera una pierna en lo que yo llegaba. ¡Y funcionó!

Y así conocí un nuevo y maravilloso mundo: el de los disparos, coches, deportes, RPG japos raros y el HD. Por ahí lo conocen como el mundo de los juegos para adultos. No me malentiendan: llevaba años jugándolos, pero no eran míos ni tenía la consola para hacerlo.

Mi primer juego fue la edición completa de Grand Theft Auto IV. Hice, por supuesto, lo que llevaba años esperando hacer: ayudar gente en misiones secundarias, comprar un coche y disfrutar una buena historia.

Lo estás haciendo mal. Imagen: Rockstar Games

Le siguieron Shadow of the Colossus, Red Dead Redemption, Uncharted, LittleBigPlanet. Y después me llegó la obsesión con el FIFA 12 y Halo: Reach, un año después cuando por fin tuve mi Xbox 360.

Años después pasó lo mismo en las portátiles. Un buen día del año pasado, vi que el primer modelo del PS Vita estaba en 3 mil pesos con dos juegos en Sanborns. Igualmente sólo quedaba uno y la táctica de las plegarias volvió a funcionar. Así por fin pude conocer la belleza de Final Fantasy X/X-2, y algún día comenzaré por fin Persona 4 para alcanzar a Diana.

Nunca dejaré de ser nintendero, pero he aprendido que jugar en todas las plataformas posibles, incluso en móvil, es lo más enriquecedor para una vida gamer más feliz.

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